2019












     Los ganadores del XIII certamen literario fueron:  Manuel Laespada  Vizcaino, Ana Alonso Atienza, Lola Riveiro Lema, Juan Carlos Fernández Salinas. José Quesada Moreno (evidentemente uno de los personajes delegó) 





    Bienvenidas a esta nuestra amada y vacía tierra, bienhalladas las pocas gentes que la pueblan.
Agradecemos vuestra asistencia; y agradecemos la elegante apertura de la mano del Quartet Delirium.
Vamos a comenzar por distinguir la labor de los más pequeños, nuestros niños y niñas que orientados por sus maestras y Ángel Sánchez han contribuido con sus trabajos desde las escuelas, con el tema “Mis amigos” ; con el interés de estimular su participación queremos entregarles este reconocimiento, este es un premio que patrocina y entrega Gregorio Novella.




                2019 Paca Aguirrre, poeta entrañable.

   -Volvemos al lugar del que nunca nos hemos ido, nuestra casa, nuestra tierra; retornamos al abrazo fraternal con aquellos que quedaron y no se aventaron por los caminos últimos de agua, ni por la carretera polvorienta, creciendo obstinados al viento, mirando la nevada desde la ventana, jornaleros de esperanza y dueños de estrellas. Os abrazamos porque quedasteis al cuidado de los campos dormidos esperando la resurrección de las espigas y en el reparto de la lluvia.

   -Volvemos aquí donde nacimos, aquí donde todo comienza, los objetos cimbrean en la memoria, embadurnada la piel de ausencia, cubiertos de polvo y nostalgia, -ya saben, la nostalgia como morfina de la memoria-. Nos observan peritos en amaneceres, en estallidos germinales sobre tierras resecas, sobre las ruinas de la casa derrumbada; con los huesos endurecidos por la arcilla, inmóviles aunque a su alrededor arda el mundo, y los mares convertidos en inmensas fosas comunes.

   -Antes de amanecer el gallo canta una y otra vez, no recordaba tanta persistencia. Somos nuestra niñez y todo lo que sigue en nuestra vida adulta es una disimulada prolongación de aquella infancia, aunque afirme que en el tránsito nos desprendimos de la placenta, de las zarzas y del sacristán; no es cierto que nos hayamos desentendido completamente, son los espejismos que se producen en los eriales y la piel, aun nos rozan las alas de los pájaros al pasear por los lugares de antes con la certeza de quienes marcharon; hemos vuelto y desatamos memoria con los pies, andando las calles, somos esa clase de visitante familiar contemplando los balcones y las casas abandonadas, Hemos vuelvo a casa, una y otra vez, al lugar donde no tenemos que buscar la luz, pues en todos los rincones, el mundo es tan familiar que no necesitamos ojos; y nos embarga contemplar la despoblación, el silencio, el vacío.

 

Decimos con Claudio Rodríguez

“Nunca había sabido que mi paso

era distinto sobre tierra roja,

que sonaba más puramente seco

lo mismo que si no llevase un hombre,

de pie, en su dimensión.

Por ese ruido quizá algunos senderos me recuerden.

Por otra cosa no.


   -Fue noticia en los informativos de este país hace solo unos meses: Francisca Aguirre, poeta, murió repentinamente el día 13 de abril; tan inesperado fue su óbito que esa misma mañana la estuve oyendo en una entrevista en directo por la radio, con esa cercanía y afabilidad tan propias. Nada hacía sospechar que solo unas horas más tarde nos dejaría. Superada la sorpresa, el siguiente sentimiento fue de dolor, pues perdíamos a una de las voces vivas esenciales en la poesía actual. En aquella sentida perdida también se nos iba el ser humano, la mujer con una de las trayectorias personales más dignas y ejemplares de nuestra historia.

   -Francisca Aguirre nació en 1930, en el seno de una familia de artistas. Al finalizar la Guerra Civil, con nueve años, tuvo que irse exiliada a Francia con su familia, donde fue escolarizada, a su regreso a España continuó hasta los 14 años en que empezó a trabajar, pero su interés por la cultura estuvo alentado por su madre que alimentó la admiración por su esposo, el pintor Lorenzo Aguirre, y animó siempre ese espíritu inquieto de Paca a participar en las tertulias culturales.

Yo, que llegué a la vida demasiado pronto,

que fui -que soy- la que se anticipó,

la que acudió a la cita antes de tiempo

y tuvo que esperar en la consigna

viendo pasar el equipaje de la vida

desde el banco neutral de la deshora.

Yo, que nací en el treinta, cuando es cierto

-como todos sabéis- que nunca debí hacerlo,

que hubiera yo debido meditarlo antes,

tener un poco de paciencia y tino

y no ingresar en ese tiempo loco

que cobra su alquiler en monedas de espanto.

Yo, que vengo pagando mi imprudencia,

que le debo a mi prisa mi miseria,

que hube de trocear mi corazón en mil pedazos

para pagar mi puesto en el desierto,

yo, sabedlo, llegué tarde una vez a la frontera.

Yo, que tanto me había anticipado,

no supe anticiparme un poco más

(al fin y al cabo para pagar

en monedas de sangre y de desdicha

qué pueden importar algunos años).

Yo, que no supe nacer en el cuarenta y cinco,

cometí el desafuero, oídlo,

de llegar tarde a la frontera.

Llegué con los ojos cegados de la infancia

y el corazón en blanco, sin historia.

Llegué (Señor, qué imperdonable)

con nueve años solamente.

Llegué, tal vez al mismo tiempo que él

pero en distinto tiempo.

No lo supe.

(Oh tiempo miserable e injusto.)

Estuve allí -quizá lo vi-

pero era tarde.

Yo era pequeña

y tenía sueño.

Don Antonio era viejo

y también tenía sueño.

(Señor, qué imperdonable:

haber nacido demasiado pronto

y haber llegado demasiado tarde.)

   -Paca llevaba dentro la luz, un corazón siempre abierto a la amistad, una fidelidad insobornable a los desposeídos, un compromiso con la justicia y la verdad. Y un amor inmenso al mundo, a los seres queridos, a la belleza y la esperanza. “Definitivamente amo/ el escándalo deslumbrante de la vida”; que quien esto escribe sea una mujer herida por la historia, anudada siempre a la memoria, al padre ausente, es casi un milagro: el espacio de la bondad- nunca del olvido- hecho palabra, poesía que salva el dolor para reconocerse en el afán de un mundo más justo.

   -Porque ella tuvo que cruzar la frontera con nueve años, tal vez el mismo día que lo hiciera Antonio Machado hermanado con lo mejor de su pueblo, y habitar una ciudad extraña:

París fue para mí, durante mucho tiempo, un gato.

Había un gato en aquella pobre pensión en que vivimos,

un gato que dormía al lado de una estufa.

Yo nunca vi París: tan sólo vi ese gato.

Y nos fuimos al Havre para tomar un barco.

Nosotras con dos muñecos y un monito,

papá con su caja de pinturas y un sueño acorralado,

un sueño convertido en pesadilla,

un sueño multitudinario

arrastrado como único equipaje

por una inmensa procesión de solos.

Pero aquel barco no llegó a su puerto:

esperamos, mientras mamá, para alumbrarnos,

cantaba algunos días El niño judío: “De España vengo, soy española”.

No llegó el barco. Llegaron aviones alemanes.

Hubo que caminar a gatas por las habitaciones del hotel,

que estaba frente al puerto.

 

   -Con la ocupación de Francia vuelve a sentir el mismo miedo del Madrid bombardeado, regresa con su madre y sus dos hermanas a España. Más tarde lo haría su padre, que sería encarcelado y un día de 1942 le darían garrote vil en la cárcel de Porlier. Noticia que una monja da a las tres hermanas en el colegio para huérfanas e hijas de presos políticos; Paca lo recuerda así:

 “Y sin entender nada llegué a la iglesia y me arrodillé. Pero no recé. Yo tenía exactamente once años, once meses y seis días. Fue el seis de octubre de 1942. Me quedé allí, al lado de mi hermana Susy, que lloraba desesperadamente y al lado de Margara, que lloraba porque nosotras llorábamos. De pronto algo en mí enmudeció: yo lloraba, pero no podía rezar, no sabía a quién rezarle. No entendía que había sucedido con aquel Dios en quien yo confiaba plenamente. Y pensé: no puedo rezarle a un Dios a quien no entiendo. Sólo puedo querer a los seres a quienes entiendo y que me entienden porque son como yo. Tengo que querer a mamá y a Susy y a Margara, tengo que consolarlas porque sufren como yo”.

   -Allí nacería una herida que le acompañó toda la vida. Fiel a esa memoria, al padre, a su recuerdo, aferrada a los seres queridos- la madre, las hermanas- y luego Félix y su hija Guadalupe, que está con nosotros. Porque la poesía redime la historia, sus heridas. Lectora infatigable desde la infancia, interesada con pasión por la literatura, comenzará a escribir tardíamente. Mantuvo desde entonces ese lento caminar en busca de una voz poética propia marcada por una machadiana sencillez, la naturalidad y la ironía.  La vida cotidiana, una visión feminista en muchos de sus poemarios, atenta y crítica frente a la realidad de la dictadura, la meditación sobre el tiempo, la música, son temas que se reflejan sus libros. Mujer del poeta Félix Grande, habita una casa abierta a la poesía y a los poetas. Y con generosidad acoge a quien llama a su puerta. Y ofrece cariño, conversación, consuelo, y su maravillosa tortilla de patatas de la que, también, estaba orgullosa. Divertida como pocas, su anecdotario no tenía fin y tampoco su genio cuando recordaba un régimen que le había partido la vida. Abierto, tan abierto su corazón, que compartía vida y experiencias, memoria viva de tiempos difíciles.

 

Ya nada podréis,

porque la fuerza no estaba en vosotros, estaba en mi debilidad.

Nada conseguiréis

abandonándome, porque el vacío no era

vuestra ausencia

sino mi necesidad de compañía.

Cuando llaméis

tendréis mi corazón a mano, como siempre

Ahora

el mundo se ha amueblado

con la delicadeza de lo mínimo

con la tierna disposición de lo posible.

Y todo es una patria extensa y manual,

un alfabeto misterioso

con el que estoy nombrando, recreando

reviviendo de nuevo el universo.

   -Qué palabras más hermosas nos dejaste; El mundo se ha amueblado con la delicadeza de lo mínimo. Memoria y esperanza. Fidelidad y ternura. Y esto, lo que fuiste, lo que escribiste, nos acompaña aunque ahora tu ausencia sea una herida abierta. Y no hay lugar para el consuelo. Tal vez la música que ella tanto amó, tal vez Bach, “allí donde todo es patria y armonía,/ todo está defendido de la muerte,/ porque allí la muerte desemboca en la vida”.

   -Paca perteneció a la generación de los 50, pero como otras veces, el conocimiento y la fama de sus compañeros, Valente, Ángel González, Gil de Biedma…oscurece la brillante nómina de poetas como Julia Uceda, María Beneyto…, y ella misma. Mujeres que en los últimos años están siendo reconocidas por las escritoras más jóvenes, como la voz necesaria, la voz que, oculta por el canon, recobra el lugar pleno que merecía, como eslabón necesario de una cadena nunca rota. Porque en todo tiempo y a pesar de las dificultades, las mujeres, también, han escrito.

   -En 1971 publica Ítaca libro brillante, revelador y en el 76 los Trescientos escalones. Continúa con una obra madura, profunda, que recopilará en Ensayo general ya en el 2000. En este siglo XXI el reconocimiento a su poesía ha sido general. Reediciones, homenajes, lecturas, premios, entre ellos el Nacional de Poesía en 2011. Y ya en 2018 el Premio Nacional de la Letras,  el jurado del Premio Nacional de las Letras situó su poesía “entre la desolación y la clarividencia, la lucidez y el dolor, susurrando (más que diciendo) palabras situadas entre la conciencia y la memoria”.

   -El punto de partida de los textos -el pelo, la sonrisa, el gusto, etc.- da paso a una reflexión sobre la condición humana o una cierta condición humana, la de quien cree en la vida con sus alegrías y sinsabores, en la humanidad, la de quien se conmueve con las penalidades de los otros y siente el dolor del mundo, la de quien piensa que la escritura no ha de renunciar a una cierta función de denuncia y acaba pidiendo compasión para todos.

   -Un resumen perfecto de esa poesía de conciencia y memoria que practicó Francisca Aguirre.

No os confundáis

Y cuando ya no quede nada

tendré siempre el recuerdo

de lo que no se cumplió nunca.

Cuando me miren con áspera piedad

yo siempre tendré

lo que la vida no pudo ofrecerme.

Creedme:

Todo lo que pensáis que fue destrozo y pérdida

no ha sido más que conjetura.

Y cuando ya no quede nada

siempre tendré lo que me fue negado.

No os confundáis: con lo que nunca tuve

puedo llenar el mundo palmo a palmo.

Tanto miedo tenéis que no habéis advertido

la riqueza que se oculta en la pérdida.

Desdichados,

poca ganancia es la vuestra

si nunca habéis perdido nada.

Yo sí he perdido:

Yo tengo, como el náufrago,

toda la tierra esperándome.

(Agradecimiento a la colaboración en este escrito del poeta Antonio Crespo Massieu).

Crescencia, Cristina, Concha, Tere Nevot, Duvi y Beatriz. Leyeron diversos poemas de Francisca Aguirre.







   -Hemos querido invitar a este humilde homenaje a la hija de Francisca Aguirre, la también poeta Guadalupe Grande Aguirre,  que tomo la palabra, para relatar una pequeña semblanza poética y vital de su madre, Francisca Aguirre. 
   -Gracias Guadalupe, para que guardes en tu corazón esta muestra de cariño de las gentes de este pueblo; en nombre del Grupo Cultural,  Andrés te entregará un pequeño obsequio.
   -Nueva incorporación musical de Quartet Delirium.



   -A continuación tiene la palabra a nuestro presidente Florian Novella.




Pasamos directamente al reconocimiento de los galardones, a las personas ganadoras, como a las que nos visitáis hoy, deciros, que también se es del lugar al que se llega, a partir de ahora, de alguna manera sentiros alfambrinos, también desde esa visión universal que nos hace sentir ciudadanas del mundo. 
En el apartado de relatos, al que se han presentado casi 300 participantes, han resultado ganadores:



1er Premio a José Quesada Moreno por Lo que viene del mar. Entrega. Manuel Villalba.




2º Premio a Juan Carlos Fernández Salinas por La pista del parque, hace entrega Julio Zaera.

   -Un premio que tiene un gran significado emocional para nosotros es el de Óscar Abril Alegre, como ya sabéis convocado para los menores de 30 años y como reza en las bases, el tema deberá contener valores humanos, tales como la paz, la solidaridad, la libertad, la convivencia o cualquiera de los derechos humanos. Es una constante que la ganadora sea una joven, como en las anteriores ediciones, esta vez con una participación más numerosa, la ganadora es:
Ana Alonso Atienza  por el escrito titulado “Libertad”, entrega el premio en representación de la familia de Óscar.




   -Cuando se prohíben actuaciones musicales –va nuestra solidaridad con Pedro, Luis Pastor y Adeban- surge la poesía como refugio y resistencia. Tras la lectura de todos los poemas recibidos, el jurado ha decidido otorgar los siguientes premios:





 2º Premio Lola Riveiro Lema, con el poema titulado “La vida es cuando”, entrega el premio, Jesús Esteban 
 1er Premio a Manuel Laespada Vizcaino, por “De los otros desahucios”. entrega el premio, Francisco Ponce.




Tiene la palabra nuestro alcalde. 
Para finalizar, llega el capítulo de agradecimientos; gracias a la colaboración del Ayuntamiento de Alfambra, gracias a Borja, imprescindible, gracias a la Consejería de Cultura del gobierno de Aragón, particularmente a Ignacio Escuin, Director General de Cultura y Patrimonio, gracias a Marina y Ángel que han cultivado estas flores tan generosamente, y a todas las personas del grupo cultural, sin excepción, por el trabajo colectivo, para lograr que esto fuera posible.
 Gracias a Luisa Moya y Quartet Delirium con quienes les dejo una vez más.
Al finalizar, en unos minutos, el flamante medalla de Aragón al Mérito Cultural de 2019 Joaquín Carbonell acompañado de Arrazola nos canta sus 50 años en la música, vamos a celebrar con ellos en este recital acústico, esta efeméride y desearle muchos más, y le pedimos fecha para dentro de otros 50 años, pues es incombustible y seguro que vuelve por aquí.
Enhorabuena y gracias Joaquín.
                                           







Imágenes recogidas de Francisco Ponce www.franciscoponce.com, y Tony Raga.

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